Infancia y adolescencia
Cada niño necesita un lugar donde sentirse comprendido
Acompañamiento especializado para niños, niñas y adolescentes, centrado en la gestión emocional, las dificultades de conducta y la construcción de vínculos seguros en el entorno familiar y escolar.

Un espacio para crecer con seguridad y confianza
La infancia y la adolescencia son etapas clave en el desarrollo emocional. A veces aparecen ansiedad, dificultades de conducta o bloqueos en la adaptación que afectan al bienestar de toda la familia. La terapia ofrece un entorno seguro y creativo para explorar estas dificultades y promover un crecimiento más equilibrado.
Gestión emocional
Apoyo en ansiedad, miedos, baja autoestima y dificultades de adaptación.
Conducta y relaciones
Intervención en problemas de conducta, conflictos familiares o escolares.
Procesos vitales difíciles
Acompañamiento en duelos, separaciones, cambios familiares o migraciones.
"La infancia es el momento de aprender a soltar las púas y sentirse en calma."

Un acompañamiento adaptado a cada etapa

Los niños y adolescentes, como los erizos, a menudo esconden su vulnerabilidad tras conductas de defensa: enfados, aislamiento o rebeldía. En terapia trabajamos para que puedan mostrar su mundo interno con confianza y aprender a regular lo que sienten.
Integro la mirada sistémica —que entiende al niño en relación con su familia y su contexto— con técnicas como EMDR, IFS y el uso de recursos creativos (figuras, caja de arena), que les permiten expresarse sin necesidad de palabras y procesar experiencias difíciles.
Primer contacto con la familia
Recogemos la situación, la historia y las principales dificultades que preocupan en casa o en la escuela.
Herramientas adaptadas
Uso de EMDR, IFS y técnicas de juego terapéutico (figuras, caja de arena) que facilitan el trabajo emocional en la infancia y adolescencia.
Comprender la experiencia del menor
Escuchamos su voz, observamos su forma de expresarse y buscamos sentido a sus síntomas en relación con su entorno.
Refuerzo del vínculo familiar
El objetivo es mejorar la comunicación y la seguridad, creando un entorno más tranquilo y de confianza para que el menor pueda crecer.
Preguntas Frecuentes
Las sesiones suelen durar 50-60 minutos dependiendo de la edad y necesidades de la intervención. En casos de asesoría puntual pueden ser algo más cortas, dependiendo de la necesidad.
La frecuencia se acuerda de manera individual. Al inicio (2-3 meses) suele recomendarse una vez por semana para facilitar el vínculo, que será la base que facilite y fomente una avances en terapia sólidos y mantenidos, pudiendo pasar a una frecuencia quincenal si así se precisa o si la intervención así lo promueve.
El EMDR también puede aplicarse en niños y adolescentes, siempre de manera adaptada a su edad. Se utiliza para trabajar miedos, ansiedad, traumas o experiencias difíciles (como pérdidas o separaciones). Mediante juegos, dibujos o estímulos adecuados para cada etapa, el menor logra procesar lo ocurrido y reducir el malestar, sintiéndose más seguro y tranquilo.
Ejemplo de como trabajamos
El uso del trabajo de partes o las cajas de arena son metodologías que permiten a los más pequeños expresarse sin tener que comunicarlo verbalmente y facilitan la comprensión de lo que siente y guían su proceso de cambio.

¿Empezamos a trabajar en el bienestar de tu hijo o hija?
La terapia puede ser un gran apoyo en la infancia y adolescencia. Estoy aquí para acompañaros en este proceso con cercanía y profesionalidad.