Metodología

Mi forma de acompañar

En este espacio combino enfoques basados en la evidencia científica y en la experiencia humana:

  • El enfoque sistémico, que amplía la mirada hacia las relaciones y los contextos.
  • EMDR. Ayuda a integrar, reprocesar y colocar experiencias emocionales muy intensas y/o traumáticas.
  • IFS, Fomenta la exploración, comprensión e integración de «tus partes internas» para vivir con mayor coherencia y bienestar.

El propósito siempre será acompañarte en un proceso de autoconocimiento, equilibrio y bienestar.

¿En qué consiste el Enfoque Sistémico en la terapia?

El enfoque sistémico entiende a la persona como parte de un conjunto de relaciones —familia, amistades, escuela, trabajo o pareja—. Cada uno de nosotros forma parte de un sistema, y las dinámicas que se crean en él influyen en cómo nos sentimos, actuamos y nos vinculamos.

La terapia sistémica busca favorecer la comprensión y la comunicación, explorar los patrones relacionales que se repiten y generar formas más saludables y flexibles de conectar con los demás.
Más que centrarse en lo que “no funciona”, pone el foco en los recursos del sistema y en cómo fortalecer los vínculos para crear cambios sostenibles.

¿En qué consiste la técnica EMDR?

EMDR es una técnica terapéutica que ayuda a integrar experiencias difíciles o intensas que el cerebro no ha podido procesar completamente.
A través de una estimulación bilateral (movimientos oculares, sonidos o toques alternos), la persona reprocesa la información de manera más adaptativa, lo que facilita una mayor calma, claridad y sensación de resolución.

Es una técnica ampliamente investigada, reconocida por su eficacia para favorecer la integración emocional y la resiliencia.

¿Qué es la técnica de “partes” (IFS — Internal Family Systems)?

IFS parte de la idea de que dentro de cada persona existen diferentes partes o aspectos internos, cada uno con su historia, emociones y formas de protegernos.
Todas esas partes son valiosas y cumplen una función positiva. El objetivo es conocerse desde la curiosidad y la compasión, permitiendo que el “Self” —nuestro centro sereno y sabio— pueda liderar nuestro mundo interno con equilibrio y armonía.

Esta técnica promueve una relación más amable y consciente con uno mismo, facilitando crecimiento, coherencia interna y bienestar emocional.

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